lib.mainmenu_1

 
 

Reducción de la pobreza mediante actividades productivas

En el marco de su prioridad temática relativa a la reducción de la pobreza mediante actividades productivas, la ONUDI presta asistencia a los países en desarrollo en sus esfuerzos por alcanzar las metas incorporadas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Como principal motor del crecimiento económico y de la creación de empleo, la actividad productiva desempeña un papel central en la reducción de la pobreza y la consecución de los ODM.

El desarrollo industrial puede ayudar a generar un cambio estructural que encauce las economías de los países pobres en una senda de crecimiento económico sostenido. La industria es el semillero de la iniciativa empresarial, promueve la inversión comercial, favorece la modernización y el dinamismo tecnológicos, mejora las competencias humanas, crea empleos y sienta las bases para la expansión tanto de la agricultura como de los servicios.

Los sectores público y privado desempeñan funciones que se refuerzan mutuamente: compete a los gobiernos promover el desarrollo de las capacidades productivas mediante sus funciones de regulación y de formulación de políticas, mientras que el sector privado debe prestar especial atención a las pequeñas y medianas empresas (PYME) que en los países en desarrollo generan las actividades económicas, lo que a su vez ayuda a reducir la pobreza. Esto se aplica especialmente a las economías agrícolas de África y a los países menos adelantados (PMA), donde el desarrollo de empresas de base agrícola puede aumentar la productividad y reducir la pobreza, si la inversión es adecuada. Es tarea de la ONUDI y de otros agentes mundiales dar a conocer a los posibles inversores las oportunidades de asociación con los productores nacionales.

No obstante los considerables progresos logrados en la mejora de la condición de la mujer gracias al acceso a la educación y al empleo, en muchos casos la mujer sigue estando excluida de las actividades económicas principales y sufre de manera desproporcionada los efectos de la pobreza. Los jóvenes también figuran entre los grupos más marginados de la sociedad en los países pobres; tienen más probabilidades que los adultos de verse afectados por el desempleo y son también más vulnerables  a las crisis económicas. Las poblaciones de los países en desarrollo que han salido recientemente de diferentes situaciones de crisis también tienen problemas ingentes y se dirigen a la comunidad internacional en busca de ayuda, especialmente cuando las estructuras gubernamentales han quedado debilitadas por la crisis.