Cambio en el paradigma de la producción

Manuel Albaladejo, ONUDI, sobre la economía circular y la industria 4.0 en América Latina

Manuel

Entrevista realizada por Daria Shumilova. Traducido del inglés por Raquel Riff.

Es evidente que hoy en día la economía circular tiende a caracterizarse principalmente por el reciclaje y la gestión de residuos. Sin embargo, estos procesos ya forman parte integrante de la economía lineal existente. Una economía circular real implica cambios en las primeras etapas del proceso de producción, es decir, en el diseño y la concepción. ¿Cuál es su opinión respecto a este malentendido?

Aunque todavía se considera que el reciclaje es una práctica “circular” ya que permite extender la vida útil de los materiales, en realidad, el reciclaje es sólo la punta del iceberg de la economía circular ya que puede reforzar el modelo lineal al alimentar la generación de residuos. Siempre y cuando sigamos consumiendo en masa y generando millones de toneladas de basura, la gestión de residuos y el reciclaje podrán desempeñar, y desempeñarán, un papel importante.

La simplificación excesiva de la economía circular proviene del hecho que muchos piensan que la gestión de residuos y el reciclaje son la solución, cuando en realidad podrían estar reforzando el problema.

Si utilizamos de nuevo la metáfora del iceberg podríamos decir que la esencia de la economía circular yace bajo el agua y a menudo pasa desapercibida. No se trata de la gestión de los residuos que generamos y de su impacto, sino de los cambios sociales fundamentales necesarios para reducir la generación de residuos. La verdadera economía circular no consiste tanto en corregir los errores que cometemos, sino principalmente en prevenirlos por completo. La verdadera economía circular se basa en el “residuo cero”. Se trata de un cambio de paradigma ya que implica realizar profundos cambios estructurales en las técnicas de producción y en los hábitos de consumo. Las prácticas que permiten reducir o eliminar los desechos representan la parte del iceberg de la economía circular que yace bajo el agua.

¿Cómo lleva actualmente América Latina la transición a una economía circular? ¿Podría usted evaluar las posibles oportunidades que surgen de los vínculos entre una economía circular y la industria 4.0 para América Latina?

En los últimos dos años, varios países latinoamericanos (Chile, Uruguay, Colombia y Ecuador) se han lanzado en el desarrollo de hojas de ruta para la implementación de la economía circular. También se han puesto en marcha proyectos piloto para demostrar que la economía circular puede conducir a un mayor volumen de ingresos y empleos sin tener un impacto negativo con el medio ambiente. Estos proyectos han sido apoyados por un marco legislativo, como la ampliación de la responsabilidad de los productores, la ley de gestión de residuos, las normas de diseño ecológico y de eficiencia, la prohibición de productos (como el plástico) y el etiquetado ecológico. Sin lugar a dudas, la economía circular se verá reforzada durante los próximos años en esta región.

La industria 4.0 desempeñará un papel fundamental en la transición hacia una economía circular como lo demuestran los cuatro ejemplos descritos a continuación: la fabricación aditiva (es decir, la impresión 3D) permite el desarrollo de prototipos más amigables con el medio ambienta al utilizar ´tintas´ en base a producto reciclado, y un diseño que facilita el desmontaje y la reutilización de materiales; el modelado de información de construcción (BIM en inglés) simula, en la fase de diseño, el rendimiento durante toda la vida útil de los edificios para minimizar el uso de recursos, mejorar la eficiencia del espacio y recuperar hasta el 90% de los materiales para su reutilización; los sistemas inteligentes de gestión de residuos se basan en una sofisticada red de sensores, análisis de datos y computación en la nube para recoger, clasificar y distribuir eficientemente los residuos urbanos a las plantas de reciclaje y de fabricación; y, por último, la transición de un modelo de negocio de venta de productos a venta de servicios, que cambia la forma en que entendemos la propiedad y por lo tanto el consumo. Todos estos ejemplos requieren sensores y unas plataformas de datos interactivas que recopilen y analicen la información sobre las preferencias y hábitos de los consumidores.

La transición a una economía circular requiere cambios significativos en el diseño y la producción, los cuales también implican un coste considerable para las empresas. El modelo de economía circular también es criticado por ser únicamente adecuado para los países desarrollados. ¿Cómo se podría animar a las empresas latinoamericanas a cambiar sus métodos de producción?

Creo firmemente que la política pública desempeña un papel esencial para facilitar la transición a una economía circular. Los principios de la economía circular funcionan muy bien en condiciones extremas porque las opciones son limitadas. En efecto, las prácticas circulares en el desierto de Atacama en Chile, en la base científica de Uruguay en la Antártida o en la Estación Espacial Internacional tienen más cabida que en cualquier zona residencial de cualquier ciudad de América Latina. Es simplemente una cuestión de alternativas. Considero que la política pública es una manera de crear artificialmente las condiciones para limitar las opciones y preparar a las empresas para que tomen las decisiones correctas. Las políticas públicas deben tener el poder de regular y prohibir ciertas acciones por parte de las empresas pero también incentivar aquellas que toman las decisiones adecuadas. Las empresas no deberían llevar solas la carga de éste cambio, ya que cualquier transición conlleva incertidumbre y riesgo. El empleo adecuado de instrumentos restrictivos y de regulación es clave para que las empresas adopten una transición hacia una economía circular. Por ejemplo, la fiscalidad de los vertederos y de la huella ecológica de productos y materiales debería complementarse con exenciones del IVA para productos ´circulares´, con un sistema de primas para las energías renovables, con programas de contratación pública y con programas de investigación y desarrollo para el eco diseño.

¿Cuál es el papel de la política industrial con respecto al desarrollo de la economía circular en América Latina?

La nueva política industrial debería basarse en las dos tendencias principales que modelan el futuro de la producción y el trabajo en el contexto de la crisis medioambiental actual: la industria 4.0 y la economía circular. Estos dos conceptos deberían hacernos repensar el concepto de cambio estructural. La llegada de la industria 4.0 y la economía circular tiene un fuerte impacto en la forma en que entendemos las políticas industriales verticales o sectoriales. Anteriormente, el objetivo de las políticas industriales verticales era la transformación intersectorial hacia sectores ganadores, partiendo del principio que algunos sectores son más importantes que otros por tener mayores niveles de productividad, innovación y aprendizaje. La industria 4.0 y la economía circular cambian las reglas del juego, no sólo porque afectan transversalmente a todos los sectores, sino también porque pueden aumentar el valor añadido dentro de los sectores de manera radicalmente diferente.

En mi opinión, la industria 4.0 y la economía circular están más centrados en la transformación intrasectorial que en la intersectorial. Por ejemplo, Chile puede aplicar la industria 4.0 y la economía circular para convertirse en un proveedor global de baterías de litio para automóviles eléctricos. Actualmente, Chile pone todos sus esfuerzos en encontrar la manera de hacer un mejor uso de sus recursos mineros en lugar de dejarlos de lado. Lo mismo se aplica a la agricultura, que convencionalmente se consideraba un sector del que había que alejarse. Actualmente, la agricultura de precisión, que utiliza el GPS y la tecnología de los drones, ha cambiado las perspectivas de crecimiento de un sector de productividad tradicionalmente baja.

¿Cuál es el papel de la ONUDI en la promoción de la economía circular, particularmente en América Latina?

La ONUDI debe estar en primera línea del debate sobre la economía circular porque implica un cambio en el paradigma de la producción. Considero que la ONUDI desempeña una función en tres áreas:

- Investigación para comprender las condiciones de mercado y las condiciones institucionales y políticas en las que se basa el funcionamiento de la economía circular; y asesoramiento en materia de políticas para apoyar a los gobiernos en la transición a una economía circular;

- La cooperación técnica permite a la ONUDI poner en marcha proyectos experimentales de economía circular y presentarlos en todo el mundo. Por ejemplo, el proyecto Biovalor de la ONUDI en Uruguay ha testeado modelos de circularidad en negocios que pueden ser replicados en otros lugares de la región;

- Un organizador global que reúna a los interesados a todos los niveles para garantizar que la agenda de economía circular se convierta en un asunto mundial, en una nueva e innovadora manera de entender los modelos de producción del futuro.

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Manuel Albaladejo es el Representante de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) para Uruguay, Argentina, Chile y Paraguay. También es el director del proyecto de la ONUDI para Biovalor en Uruguay, BioEnergía Argentina y MipymeCompite Paraguay. También apoya la creación de hojas de ruta para el desarrollo de la economía circular y la creación de foros mundiales como el Foro De Economía Circular.