Aplanando la curva, continuando el trabajo: Uruguay

Aplanando la curva, continuando el trabajo: Uruguay

El primero de una serie sobre la forma en que el personal de la ONUDI está haciendo frente al brote de coronavirus.

“Trabajamos todos desde casa a través de WhatsApp, videoconferencias y nuestros e-mails. El lunes tuvimos una reunión virtual de dos horas en la cual acordamos un protocolo y los entregables semanales,” explica Manuel Albaladejo, Representante de ONUDI en la Oficina Regional en Uruguay.

Uruguay registró su primer caso de COVID-19 el 13 de Marzo y el Ministerio de Salud Pública reaccionó rápidamente, emitiendo un plan nacional de respuesta a la pandemia. La Oficina Regional de ONUDI en la capital, Montevideo, se alineó al plan y desde el 16 de marzo, los cuatro funcionarios fijos, dos consultoras y una experta a tiempo parcial financiada por el gobierno, han estado trabajando desde sus casas.

“Las oficinas de gobierno están tomando medidas similares y estamos todos usando la tecnología para mitigar esta crisis,” dice Albaladejo, añadiendo que “existe un fuerte sentido de unidad entre el gobierno, las organizaciones internacionales y la sociedad civil para combatir la crisis.”

Hasta el 18 de marzo, Uruguay había registrado 79 casos de coronavirus. La vecina Argentina, con una población 13 veces mayor que la de Uruguay, había registrado 97 casos en esa fecha. Uruguay ha suspendido las clases en las escuelas durante dos semanas, ha cerrado centros comerciales y ha detenido los vuelos procedentes de los Estados Unidos.

Las Oficinas Regionales de ONUDI se encargan de representar a la ONUDI en sus países anfitriones y de promoverla como socio eficaz para el desarrollo. Con ese fin, mantienen un estrecho contacto con todos los interesados locales a nivel nacional y regional, incluidas las instituciones gubernamentales y las entidades internacionales. Además de Uruguay, la Oficina Regional de Montevideo cubre a la Argentina, Chile y Paraguay.

Albaladejo dice que tendrá otra reunión virtual con su equipo el viernes y anticipa que la mayor parte del trabajo continuará como antes. “Lo único que no podemos hacer es visitar los sitios de nuestros proyectos piloto demostrativos ni reunirnos con nuestras contrapartes del sector privado que desean mostrarnos sus instalaciones. Sin embargo, no creo que nuestros proyectos se vean afectados.”

Uno de los proyectos principales de la Oficina de Montevideo es Biovalor, que promueve el uso de residuos agroindustriales para la producción de energía. Dirigido por la ONUDI y financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el proyecto enseña a los agricultores a recoger, producir y gestionar el metano del estiércol de vaca. El gas se quema para producir electricidad. El proceso de digestión anaeróbica también produce un abono orgánico que, una vez esparcido en los campos, actúa como un fertilizante natural y devuelve los nutrientes al suelo.

“Contamos con seis expertos financiados por ONUDI, que trabajan desde el Ministerio de Industria, vinculados al proyecto Biovalor. Actualmente, ellos también trabajan desde sus casas.”

Un proyecto iniciado más recientemente está ayudando a mejorar la competitividad de las micro, pequeñas y medianas empresas de Paraguay. La ONUDI es uno de los cuatro socios que ejecutan el proyecto MIPyME COMPITE, financiado por la Unión Europea, en colaboración con el Ministerio de Industria y Comercio de Paraguay.

Otro proyecto para el FMAM-7 y el Joint SDG Fund  está en la fase de diseño y Albaladejo expresa que, "aquí, gran parte del trabajo del proyecto requiere sentarse tranquilamente a conceptualizar los marcos lógicos, la teoría del cambio, las justificaciones y así sucesivamente".

También se sigue trabajando en una iniciativa para formar una Coalición para la Economía Circular en América Latina, junto con el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente,  la Fundación Konrad Adenauer y la Fundación Ellen MacArthur. Albaladejo explica que "esta iniciativa tiene como objetivo posicionar el tema de la economía circular en la agenda política de los gobiernos de la región, y también se espera que genere sinergias entre las entidades que ya están trabajando en esta dirección". (Ver entrevista reciente con País Circular -Chile)

Volviendo a la crisis del COVID-19, y mirando el panorama general, dice “Cuando esto termine, la crisis nos hará replantearnos algunas cuestiones críticas. En primer lugar, las economías son más frágiles de lo que pensamos y la globalización generalizada puede hacerlas aún más vulnerables. Los países carecen ahora de suministros sanitarios porque no tienen medios internos para producir bienes y dependen plenamente de un número menor de agentes mundiales. Cuando un país en desarrollo cierra, los suministros se agotan y los precios se disparan. Entonces, es cuando se deseara haber apoyado al sector manufacturero para que fuera resistente y competitivo".

“La crisis del COVID-19 también pondrá a prueba si el trabajo a distancia da resultados. Menos desplazamientos significa menos emisiones y un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida privada. Tal vez sea el momento de actuar sobre el hecho bien conocido de que la productividad se correlaciona negativamente con el número de horas que se pasan en una oficina o sentados en los aeropuertos y aviones para una reunión de dos horas al otro lado del mundo. Tal vez sea también el momento de dejar de hablar de tecnología y empezar a utilizarla nosotros mismos para mejorar la eficiencia, reduciendo al mismo tiempo nuestra huella de carbono global. Si la crisis del COVID-19 desencadena tales cambios, entonces no será todo negativo".