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Medio ambiente y energía

La producción industrial y el consumo en el mundo están sobrepasando la capacidad de renovación de los recursos naturales así como la capacidad de los gobiernos para atajar el problema de la contaminación y los desechos. Aunque el crecimiento industrial ha contribuido a sacar de la pobreza a decenas de millones de personas en muchos países a lo largo de los últimos decenios, sobre todo en las aglomeraciones urbanas en constante crecimiento, es evidente que el crecimiento económico y la urbanización no llegan sin exigir un precio.

A este fenómeno se añaden servicios insuficientes o inexistentes en la esfera ambiental y urbana, como sistemas de reciclaje, sistemas de tratamiento de aguas residuales y negras, desagües, abastecimiento de agua, instalaciones de saneamiento, y gestión de desechos sólidos. Semejantes deficiencias son una rémora para el crecimiento económico, imponen una carga suplementaria a los recursos naturales y son perjudiciales para la sanidad pública y el clima de inversión. También restringen el potencial de las zonas urbanas para contribuir plenamente al crecimiento económico.

La preocupación internacional por el cambio climático mundial hace aumentar la atención prestada a estas cuestiones. Las consecuencias del cambio climático pueden ser muy serias para los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados (PMA), muchos de los cuales están mal equipados para hacer frente a los efectos de ese cambio sobre la producción agrícola, la productividad laboral, la salud y los desplazamientos internos.

Es posible que el aumento de la rivalidad por los escasos recursos, entre ellos el agua y la energía, no sólo amplifique los conflictos en el contexto industrial. La degradación ambiental y el cambio climático pueden intensificar además tendencias ya preocupantes como la desertificación, la subida del nivel del mar, los fenómenos atmosféricos extremos cada vez más frecuentes y la escasez de agua potable, conduciendo, en los peores supuestos, a conflictos civiles o que se extiendan más allá de la fronteras, una migración incontrolable y violencias a causa de artículos de primera necesidad. El desarrollo económico con uso racional de los recursos y bajas emisiones carbónicas puede, pues, atenuar las presiones y ayudar a evitar algunas causas profundas importantes de conflicto social.

Hace ya tiempo que la ONUDI ha comprendido que hay que encarar las cuestiones ambientales y promover métodos de producción más limpia en todo el sistema de desarrollo industrial. La promoción de la eficiencia en el uso de recursos exige una perspectiva y un proceso de toma de decisiones en que se tengan en cuenta tanto el valor económico como la sostenibilidad del medio ambiente.

Con este telón de fondo, la ONUDI presta servicios de apoyo en la esfera de la prioridad temática relativa a medio ambiente y energía por conducto de tres componentes de programa interrelacionados:

  • El uso racional de los recursos y la producción industrial con bajas emisiones carbónicas;
  • La energía renovable para usos productivos; y
  • El fomento de la capacidad para la aplicación de los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente.